Todos tenemos derecho a disfrutar de una buena cerveza junto al mar.

Los chiringuitos ayudan a los matrimonios: su existencia permite que muchos hombres accedan a acompañar a sus parejas a las playas.

Son el único lugar donde entienden a la primera lo que es una bebida bien fría.

Un chiringuito promueve la igualdad social: todos somos iguales en traje de baño.

Donde hay un chiringuito hay papeleras.

Forman parte de los deseos de los españoles: todos hemos soñado con retirarnos y poner un chiringuito en la playa.

Son el único sitio donde los niños comen pescado sin rechistar.

Son el templo del tinto de verano y de la clara con limón.

Son el lugar perfecto para ver una puesta de sol.

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